Los “Sí” y “No” de los negocios con amigos, familia y pareja

Elegir a un socio es una de las decisiones más importantes de tu empresa. Si estás pensando en alguien cercano, debes ser el doble de inteligente y exigente

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Si la situación se vuelve dos rayitas más compleja porque resulta que ese socio o socia que acabas de elegir es tu hermana, tu primo, tu esposo o tu mejor amiga, no te apaniques. Solo tienes que saber quién va a tomar las decisiones, cómo van a separar la relación personal de la profesiona y qué pasará con la empresa si ustedes pelean.

 

Hacer negocios con personas que son tan cercanas a ti no es malo porque ya saben cómo son y de qué son capaces. ¿Qué sí se vale y qué no cuando haces negocios con amigos, familia y pareja?

 

 

Cambia tu perspectiva
Cuando tomes decisiones, no lo hagas pensando en el amigo que conociste desde que ibas a la primaria o en tu novia a la que le dices sí a todo. Cambia el chip para que empieces a verlos como el cuate con quien vas a dirigir un proyecto importante o como la socia con la que compartes tu patrimonio.

Define roles de liderazgo
Desde el inicio determinen quién hace qué. Si lo tuyo son los números, encárgate de la caja o de la administración del changarro y enfócate en eso. Si quieres acaparar todas las áreas, vas a tronar tú o volverás loca a la otra persona. Siempre es mejor cuando esas competencias se complementan.

Mantén una relación ética
Así, aunque haya un divorcio o una pelea, seguirán viendo el negocio como un patrimonio mutuo y no como algo que van a pelearse en los tribunales.

Ten un mediador
Si pelean, habrá un réferi que puede decidir quién tiene la razón. De preferencia, que sea alguien que tenga relación directa con la empresa, por ejemplo, un socio capitalista o alguna persona que respetes y tomes en serio.

 

NO

 

Perder el enfoque
Ver por la pareja, el amigo o la familia y no por la marca.

Confundir broncas
No es hacerse de la vista gorda, es tener madurez para dejar lo de la casa en la casa o lo del trabajo en el trabajo.

No definir un horario
Aunque justo por eso dejaron el mundo godínez, no hay nada peor que no definir en qué momento termina una cosa y empieza la otra; si no, dejas de disfrutar tu relación personal.

Tolerar erroes
No importa si es tu esposo, tu papá o tu hermano, si no sirve para el negocio, mejor que esté fuera. Eso es mucho mejor que terminar en la quiebra.

No pensar en grande
Es súper común cuando no quieren llevar “gente extraña” al changarro. Si tu negocio crece, busca talento afuera. No llenes tu empresa de amiguitos, porque será difícil que te ayuden a salir de la zona de confort cuando te quieras dormir en tus laureles o pasar por alto situaciones inaceptables.

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