El Factor Figueroa: vaginas y canapés

Un día, ponle hace muchos años, fui a ver Los Monólogos de la Vagina. Fue una función especial por el “Día del fin de la Violencia contra la mujer” y participaron Salma Hayek, Eve Ensler y Jane Fonda. 

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Yo estaba ahí sentada, tan impactada por lo que decían que soñé (vaticiné, tuve una videncia o como quieran decirle) que pronto sería parte de ese movimiento. No me acuerdo si fue pronto o tardó un poco, pero ¡sucedió! Y desde entonces soy parte de las vaginas que hablan y piden justicia. Soy la llamada “mujer #2”. Hice muchas funciones, hasta que la obra salió de cartelera y ahora, 10 años después, he vuelto.

Estoy feliz porque de aquí a diciembre dedicaré casi todos los lunes a mi faceta teatral. ¿Les ha pasado que creen que son malísimos para algo y resulta que no? Pues así, aunque aclaro que no soy actriz (ni Dios lo mande), soy una comunicadora que trasmite los textos fantásticos de Eve Ensler junto a Luz Maria Aguilar, Maca Carriedo y Natalia Téllez en el Teatro Libanés. Por cierto, el teatro es muy bonito -recién remodelado- y uno de mis lugares favoritos es el camerino, donde compartirmos con Alfonso Herrera y los chavos de La Sociedad de los Poetas Muertos. Digo, nunca nos encontramos pero, siento que vestirnos y concentrarnos en el mismo espacio nos une mucho (no se rían).

Ensler, ha sido una activista incansable en todo el mundo a favor de las mujeres y sus “Monólogos de la Vagina” muestran lo poco sensibles que hemos sido con esta parte de nuestra anatomía. La obra se divide en fragmentos en los que nos cuentan las historias de mujeres de diferentes culturas y lo que gozan, sufren o se divierten con su vagina. Unas han sido violadas, otras son muy felices y, algunas más, están ‘deprimidas’.

Debo confesar que cuando vi la obra pasé por todos los estados de ánimo: lloré, me enojé y me reí a carcajadas. Y después me entró la envidia podrida porque habían invitado a mil comunicadoras y a mí, nada. Básicamente, me dolió que dudaran de mi capacidad. ¿De verdad, no se me nota el potencial? Aclaro, que no estoy discutiendo mi madera histriónica sino mi ‘disposición orgásmica’.

Antes de que algún lector incrédulo o mala gente, me diga ¡mentirosa!, les confieso que soy muy positiva a nivel sexual y soy aguantadora como Jane.

¿Pueden creer que Jane Fonda tenga 80 años? Me parece una mujer increíble porque es de esas personas que hacen cosas. ¿Ya saben cómo? Se ha casado varias veces, se ha pronunciado contra las guerras, tuvo 3 hijos, actuó, se retiró, reapareció, ganó dos Oscares, escribió libros, comió de todo, vomitó (perdón, pero en un libro confiesa que tuvo desórdenes alimenticios) y durante años no paró de hacer aeróbics.

Uf, me acuerdo que un día quise ser como la Fonda, así que compré mallas, leotardo, calentadores, banda elástica para la frente y puse uno de sus videos de ‘workout’. Creo que aborté la misión a los 14 minutos, porque me agoté de muerte, pero la admiro sin control.

Alguna vez leí que la actriz es tan aguerrida, que organizó una marcha para tratar de prohibir los canapés en las fiestas ¡porque engordan mucho! Por suerte, no logró su cometido. ¿Se imaginan? Ella con una pancarta de “No a los canapés” y yo a su lado con otra de “¡Vivan los canapés, Jane está ofuscada!”. Es lo bonito de la vida: nos separan los bocadillos, pero nos une la felicidad femenina.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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