El Factor Figueroa: Todo va a estar bien

No sé ustedes, pero estoy estresada. Por todo. Por nuestro futuro, por las elecciones, por la serie de Luis Miguel, por la Selección Mexicana, por la lluvia, por que nos mate a todos un comando cercano al candidato perdedor, etc.

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Esto último es tremendo porque hay personas dedicadas -profesionalmente- a meterle miedo pre-electoral a la humanidad. Primero decían que si votábamos por AMLO seríamos pobres, y luego que nos convertiríamos en Venezuela. Ahora, que si no votas por él o, peor aún, si votas pero llega alguien ajeno a ti y hace trampa en las urnas y no gana, nos van a matar a todos. Como el chiste de la ‘gata flora’, no hay manera de quedar bien. ¿Es neta?

Claro, no son lo únicos. También los otros partidos andan con sus amenazas, aunque, sinceramente, no les creo tanto (ni en eso suenan convincentes).

El caso es que ¡los odio! Porque, ahí donde me ven, a veces soy aprensiva y ya traigo una colitis que te mueres. Hagan de cuenta que soy Maradona -sin la droga y el fútbol- pero traigo el mismo vientre y los nervios de punta, lo que viene siendo un asco.

De cualquier manera, me he propuesto ir a votar y no morir en el intento. Así que estoy buscando la forma de sobrevivir y llegar psicológicamente sana al 1 de julio. Para lograrlo, he trazado un plan que consiste -básicamente- en distraerme con cosas felices y no juntarme con la chusma.

En mi búsqueda de la alegría, estoy leyendo un libro muy divertido que trata sobre los usos y costumbres de los chinos (jajajajaja, sí, soy rara). Se llama Desde una bicicleta china, de Dolores Payás y me ha hecho reír un montón. Hay un capítulo fantástico sobre cómo convierten a la ratas en corderos para que te las comas. ¡Siempre los sospeché!, aunque yo me sabía la versión de que convertían a los gatos en pollo.

Otra de las cosas que me puso de buenas, por si quieren intentarlo, es ver sin parar el video del programa “Carpool karaoke” con James Corden y Paul McCartney. ¿Ya lo vieron? A mí me lo hizo llegar mi persona favorita, pero ya está en todas partes. Es de ésas joyas televisivas que no das crédito. Yo lo veo y lloro. O sea, lloro de gusto no de tristeza. Pero es súper emocionante verlos cantar Penny Lane mientras circulan por los lugares originales del video de los Beatles. Bueno, se los cuento ¡y me dan ganas de llorar otra vez! (jajajaja perdón, no sé qué me pasa). Ese video es una joya, un regalo y una lección de un montón de cosas. Por ejemplo, me acordé de una actriz regular que puso como condición para ir a un programa de tele que no le preguntaran nada sobre Luis Miguel. Que ganas de llamarle y decirle “mira niña, aprende de Sir Paul y déjate de jaladas”, pero quién soy para sacar del error a nadie.

Lo que, en realidad, quería decirles con ésta columna es algo que me repito cada mañana: todo va a estar bien.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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