El Factor Figueroa: Tengo una doble

Parecemos gemelas de edades diferentes y ahí está el detalle: no se sabe si ella se ve 19 años más ruca o yo parezco 19 más joven.

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Estaba tan tranquila en pleno desayuno cuando se acerco mi jefe con una gran, pero gran, sonrisa: “Martha ¿ya viste tu meme? Es buenísimo”. Traté de poner cara de ‘nada’ y contestar igual de sonriente: “no ¿me lo enseñas?”.

Fueron segundos de mucho dramatismo porque imaginé cualquier cosa, incluyendo un foto montaje de mi hermoso cuerpo desnudo. Y claro, como el chistoso en cuestión era mi jefe, no podía darle un zape como a cualquier compañero, tenía que mantener el talante y portarme súper ‘cool’. Ni modo de decirle ‘no seas teto, el meme es malísimo’ o algo así. Había que quedar bien, sobre todo ahora que como dijo el panadero “no está el horno para bollos” y quiero conservar la chamba actual (aunque cuando me despiden, escribo unas columnas preciosas para los lectores).

Mi jefe se fue, regresó y me soltó un “uy, ya no lo tengo… déjame decirle a alguien que me lo pasé”. ¡¿What?! -pensé- ¡ya lo tiene todo el mundo en sus teléfonos!, pues solo espero verme flaca si aparezco desnuda (perdón, pero una tiene su corazoncito y su vanidad). El caso es que cuando vi la foto o ‘meme’ en cuestión, casi me caigo de la impresión. Dice “¡Al descubierto! La vocera de Trump, en realidad es Martha Figueroa” y pone el comparativo de las fotos. Y ¿saben qué? ¡sí me parezco! ¡cañón! Con el pelo tantito más opaco, la ceja más picuda y la mirada medio desviada -ella, por supuesto- pero somos dos gotas de agua. Queridos lectores soy la hermana perdida de Sarah Huckabee, la vocera de la Casa Blanca.

Soy tan ociosa que a veces busco en Google sus fotos y juego a “Encuentra las 5 diferencias” y ¡ya las encontré! Son las siguientes: el collar de perlas, el ‘gordito’ en la espalda (el mío es menos macizo), los ojos hacia abajo, las arrugas de la frente (gracias a un elixir japonés y a los genes de mi madre yo no tengo) y por último, la papada que, sinceramente, varía porque unos días se me nota y otros no.

Por lo demás, parecemos gemelas de edades diferentes y ahí está el detalle: no se sabe si ella se ve 19 años más ruca o yo parezco 19 más joven. Ya le pedí a mi jefe, que también es productor del programa El Privilegio de Mandar – y entusiasta promotor de dicho meme en las redes y el ‘Whatsapp’ interno- que por favor me llame cuando necesite que la vocera del insoportable de Trump (o sea, yo) aparezca en escena. Por lo pronto estoy practicando en el espejo algunos gestos, por si se ofrece.

También estaba pensando sacarle raja al parecido y ganar algunos dólares. Pero estoy segura que si le llamo a la señora Huckabee Sanders y ofrezco mis servicios como doble, me van a mandar directito al frente cuando se armen los trancazos con Corea. Y yo siempre he querido conocer aquellas tierras orientales, pero mejor otro día y con más calmita.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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