El factor Figueroa: La felicidad interna

Mientras veía a todos deprimidos, me llegó una reflexión súper profunda y contundente: mi felicidad no puede depender de ¡Miguel Layún!

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Y tampoco puedo estar a las lágrimas todos los días porque me encariñé con los de Senegal y Japón y también me moría de tristeza cada vez que cualquiera -del equipo que fuera- fallaba un penal. Es que últimamente me afectan cosas que antes no y tengo que controlar mis emociones ¡o medicarme! Sí, entregarme directamente a las pastillas al estilo Michael Jackson.

Además, debo confesar que estoy contenta con la elección presidencial y con un nuevo trabajo, así que no dejaré que nada eclipse este bonito verano. Traigo a todo la felicidad interna.

No sé ustedes, pero recuerdo que hace -exactamente- doce veranos había personas con globos blancos y amarillos gritando “voto por voto, casilla por casilla” en todas partes. En la calle, en las iglesias, en los centros comerciales, en el aeropuerto y hasta en los moteles. Casi me da un infarto porque iba saliendo muy relajada y salieron al tiro los gritones. Es que tardaron muchos días en decir quién había ganado, Calderón o Andrés Manuel, y nos tuvieron con el alma en un hilo. Me los imaginaba con el ojo pelón toda la noche pensando ¿ganaré o no ganaré? Bueno, en ésos días no quería ni conectarme porque sentía que perjudicaba el sistema online del PREP y que si apretaba mal una tecla se les caía el sistema y tenían que empezar a contar votos desde cero.¿Se acuerdan?

Ahora estoy segura que será un buen sexenio y, por lo pronto, me emociona la idea de que la Residencia Oficial de Los Pinos se convierta en un espacio cultural abierto para todo el público. Me urge ir, quiero ser de las primeras en entrar porque es un lugar que me provoca mucho morbo periodístico y personal. Por eso, desde aquí me gustaría sugerirle a las autoridades correspondientes que hagan un tipo museo y conserven cuartos de los ex habitantes. Por ejemplo, la recámara de Ana Cristina Fox, la de Federico de la Madrid, la de Angélica Rivera, la de Felipe Calderón. No sé, se me ocurre, para ver qué nos encontramos.

También espero que la apertura de Los Pinos se extienda unos metros más allá y podamos entrar al Pabellón Coreano de Chapultepec, porque ahorita solo los mayores de 60. Sé que algún lector estará pensando que soy una exagerada y que debo esperar a cumplir la edad reglamentaria pero, sinceramente, 8 años son muchos. Hay días que siento que llegaré hasta los 102 años como mi abuela materna y otros en los que creo que me derrumbaré ahí mismo, en ese minuto. Tengo en ying y el yang igual de intensos (jajajaja).

Y ni modo: tengo en mi lista de pendientes ‘conocer el pabellón’, ¿qué quieren qué les diga? Soy así de simple.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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