El factor Figueroa: la favorita

Estaba en el cine y me dio un ‘deja vú’. O sea, sentí que lo que estaba en la pantalla ya lo había visto antes. Es más, me lo sabía de memoria. Peor aún: ya lo había vivido

Compartir

¿Ya vieron La Favorita? Sí, donde la protagonista es Olivia Colman, la actriz británica que le ganó a Yalitza Aparicio el Oscar a Mejor Actriz.

Es la historia de la reina Ana de Gran Bretaña, en 1707, justo cuando Inglaterra y Francia están en plena guerra. Y, la verdad, no se trata de política (bueno, un poco), sino de la batalla feroz de dos mujeres que compiten para convertirse en la favorita de la reina (bueno, una ya era pero llegó la nueva y la desbancó).

Hagan de cuenta como “El Diablo viste a la moda” o ¡mi oficina! La vida que siempre se repite. Donde haya una jefa y un par de mujeres que mueren por ser la consentida, esa bonita ‘tradición’ seguirá viva.

Personalmente, tuve una jefa y la relación entre ella y yo, la subordinada ‘favorita y sobresaliente’ era preciosa. Nos queríamos mucho hasta que un buen día -sí, un buen día- empezamos a odiarnos.

Se que la mala onda hacia mí no era ‘personal’. Era contra toda mujer que se le acercara con intenciones de sobresalir, brillar o -directamente-, quitarle la silla (lo cual, por cierto, está en chino). Y a eso hay que sumarle que siempre hay una fila de aspirantes dispuestas a eliminar a cualquiera que se interponga entre ellas y ‘the Queen’ (cualquier técnica utilizada es válida, como las peleas en jaula).

Cada cierto tiempo, a la ‘jefa’ le dan celos de la compañera -llámale súbdita- más cercana y le ataca el síndrome conocido como “solo yo quiero ser la reina”. Lo bueno es que mientras te dura el reinado, o sea, la temporada en que te quiere, es maravilloso porque te llena de cariño, apoyo y detalles. En mi caso, ay, cómo nos queríamos. ¡Hasta me regaló sus vestidos! (que luego me arrancó a jalones).

El juego de la coronita o de ‘la favorita’ arrancó con esta columnista que cedió el trono a la número dos, que se lo entregó a la número tres y luego a la número 4. ¡Como en el certamen de las misses! La última en sentarse en la silla de la alegría y ponerse la banda de “soy la Fav” fue la número 5 y aguantó muchos años siendo la ‘bestie’, hasta que todo cambió. Así las cosas en el universo laboral femenino.

Claro, los castigos a lo largo de la historia han cambiado. En 1707, como en la película, la Reina ordenaba que te dieran latigazos y en el 2000, algo peor (jajaja): te decían “ya no vas a salir en la tele, te quedas en trabajo de escritorio” (“nooooo, por favor, quiero ser famosa… ¡mejor mátame!”). Ay, las mujeres.

Un día llegas cargada de ilusiones, con deseos de crecer y ávida por aprender ¡y terminas convertida en una psicópata! Normal.

¿Te gustó esta nota? Califícala

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (24 votes, average: 4.71 out of 5)
Loading...
Compartir
mm
Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

Sé el primero en comentar este artículo

Dejar una respuesta