El factor Figueroa: homenaje a José José

Mientras las autoridades correspondientes se ponen de acuerdo para rendirle un gran tributo, yo hago una serie de pequeños homenajes a José José.

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Mi programa de reconocimientos incluye poner sus discos, buscar sus actuaciones viejas en youtube y terminar de leer la autobiografía “Esta es mi vida” que José escribió en Miami hace 10 años, cuando tuvo un colapso y no podía hablar. Mejor se puso a escribir.

Por lo pronto llevo 4 días cantando sus éxitos, ya saben “Amnesia” (la de ‘estoy hace tiempo sin amor y el último que tuve fue un borrón en mi cuaderno’), “Gavilán o Paloma”, “Volcán”, “Farolero”, “Una mañana”, “Si me dejas ahora”, “Preso” (‘mira si estoy loco por tu amor, que en lugar de huir de ti te pido ayuda’) y “Vamos a darnos tiempo” que es de mis favoritas. No sé, es que siento que mientras alguien cante ‘pero antes déjame decirte que te quieeeeroooooo, que tu amor es la única cosa que yo tengo’, el Príncipe recibirá las energías cósmicas hasta la Florida y se salvara de la muerte. Whishful thinking.

Tal vez algún lector pensará que mi técnica es morbosa. Yo creo que es fantástica porque no quiero esperar a que se muera para que sepa lo mucho que lo admiro.

El viernes estaba en una cena muy concurrida -es que era gratis- y cuando llegó el postre, recibí también el mensaje de una amiga que decía “se nos murió José José. Lo vi en la tele de Miami”. ¿¿Qué?? Todos nos pusimos fatal, como si fuera nuestro íntimo. Uno de mis amigos -el más teatral- se puso a cantar y otro, súper insensible, a hacer memes.

Por fortuna supe que era falsa alarma, pero ahí fue cuando dije “mi Martha, no hay tiempo que perder” y aquí me tienen. Estoy leyendo el libro de José que llegó a mi casa de manera extraña hace muchos años (el libro, no José José). Resulta que mi hijo Alex lo escogió una tarde que fuimos de compras a Barnes and Noble -la Disneylandia de los lectores- en Miami. Yo juraba que iba a querer uno de Harry Potter o de caricaturas japonesas y no, el chamaco me suelta un “quiero este Má, para saber de la vida de José José” (jajaja, sí de tal madre, tal hijo).

Pues sepan que hace unos días lo rescaté con una técnica especial pro-homenaje, que es la siguiente: empiezo a leer y cuando aparece un dato musical, pongo la canción ¡como si fuera un audiolibro! Por ejemplo, que el pequeño Pepito cantaba en el kinder las de Cri-Cri, pues a oír a don Gabilondo Soler. Que a los 7 años ya se sabía El Jinete de José Alfredo Jiménez, ah entonces toca escuchar “por la lejana montaña va cabalgando un jinete, vaga solito en el mundo y va deseando la muerte…”. Claro, me estoy tardando años en leerlo pero lo estoy disfrutando más.

No saben que maravilla cuando llegué al relato del Festival de la Música Latina. ¿Han visto el video? Por favor dejen lo que están haciendo ahorita y búsquenlo. José cantando El triste es una locura. Lo puse 5 veces seguidas y las 5 se me puso la piel chinita. Es para llorar y todo, les aviso.

La cosa es que José José tuvo una vida durísima, luego no y ahora, otra vez. Pero es un tipazo. ¿Sabían que cantó ópera de niñito en Bellas Artes? Ojalá se salve de ésta crisis.

Yo seguiré con el festejo literario-musical, alguna buena vibra le llegará.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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