El factor Figueroa: El ‘tour’ de Micky

Para aprovechar las vacaciones de verano, esta columna va dirigida a los nuevos fans de Luis Miguel (por aquello del amor repentino que les entró, gracias a la serie).

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Para que sigan el recorrido en el que pueden pasar un día entero -o dos- reconstruyendo la historia del cantante.

No se rían, es en serio. Yo una vez hice la ruta de Van Gogh en el sur de Francia, en Arles, bueno y también me aventé la ruta de Salma Hayek en Coatzacoalcos, pero fue un día que estaba de ociosa. Fue muy divertido lo de Van Gogh porque visité cada sitio donde el pintor hizo alguno de sus cuadros famosos y me tomaba una foto. Ya saben, el jardín del hospital donde se cortó la oreja, el puente Langlois, los campos de girasoles, la Terrase du café le soir y así.

Antes de que algún lector se queje por la comparación, les comparto que dicen los psicólogos que “cada quien admira a quien quiere” y las fans de Luis Miguel me detallaron el mapa de los lugares que consideran casi sagrados por alguna razón. Y la verdad es que yo, ya estuve en todos (por mi trabajo y porque sí).

Si ustedes están pensando hacer el “Micky tour” les recomiendo hacerlo con imaginación, sentido del humor y música. Por ejemplo, cuando lleguen al edificio “Aries”, pongan cualquier canción de dicho disco para que sea más emocionante -“Suave” o “Hasta que me olvides”- y así toda la ruta. Total, no hay prisa, es verano.

El punto de partida es el primer departamento de soltero de Luis Miguel en Polanco. Un penthouse en la calle Monte Elbruz -justo enfrente de un Starbucks- nada moderno, decorado retro que Luis Rey le ‘regaló’ al niño cuando cumplió 18 años (ash, comprado con su propio dinero, ahora lo sabemos).

Cerca de ahí, a 4 o 5 calles, se encuentra la primera oficina desde la que Luis Miguel operó su carrera, ya sin su padre, ni Hugo López, ni Rosy, ni nadie que saliera en la serie. Sobre la avenida Palmas, fue una de las primeras oficinas inteligentes en México y Micky podía llegar en helicóptero. Una maravilla. Para que ubiquen mejor, en esa esquina hay un restaurante de hot cakes para todos los gustos (que si con fresas, que si crema batida, que si tocino, que si plátano) y un Steak House carísimo, delicioso y lleno de historias de amor.

Bueno ¡volvamos a Aries! La ofi estaba en el piso 20, creo, y cuando salías del elevador las puertas de la empresa se abrían automáticamente para recibir al visitante. ¿No es precioso? Por lo menos, habla bien de la hospitalidad del ‘Sol’.

Lo primero que veías al entrar al vestíbulo era un enorme signo de Aries (el mismo que aparecía en ése discazo) que brillaba en el piso de mármol. Adentro todo era tecnología de punta, premios y discos de oro y platino colgados en las paredes. Me encantaba que era muy interactivo estar ahí porque con un aplauso podías prender y apagar las luces, abrir y cerrar las puertas o cambiar la música (claro, si te dejaban). Ahí se concretaron cosas importantes en la carrera de Luis Miguel como La Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, el Grammy al Mejor Cantante Latino por el álbum Segundo Romance, la grabación de “Sueña” (el tema de la película El Jorobado de Notre Dame) y la gran gira de conciertos de 1996.

Ahí tuve una junta súper importante con su manager Mauricio Abaroa, aunque no podría explicarles para qué, básicamente, porque no me acuerdo. Perdón, estaba distraída poniendo atención en los pequeños detalles.

Otra parada básica para las fans nacionales y extranjeras es el Museo de Cera de la Ciudad de México. Si te gusta Luis Miguel y no tienes una foto con él, te puedes tomar una selfie con la estatua aunque, sinceramente, se parece más a Emmanuel mezclado con Juan Gabriel.

La siguiente escala del tour es el Centro de Espectáculos Premier. Antes del Auditorio Nacional (sitio infaltable que hay que conocer, sobre todo cuando canta Micky), era el escenario de sus conciertos, además ahí se grabaron las entregas de premios -Eres, TVynovelas, Galardón a los grandes- donde pasaron un montón de cosas memorables. Ahí estuvo con Sasha, cantó con Marco Antonio Muñiz, se encerró con Alejandra Guzmán en el camerino, ensayó muchas veces (con lentes tipo ‘Clark Kent’, guapísimo), hizo dueto -ponle cuarteto- con las Pandora, se escondió en una cabina de iluminación para ver de incógnito un concierto de Ana Gabriel, se quedó esperando a Mariana Yazbek…

Debo advertirles que el Premier fue demolido, pero en su lugar encontrarán un supermercado y una tienda de mascotas. Por favor, usen la imaginación y no lloren.

Este bonito recorrido, continuará…

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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