El factor Figueroa: El ‘tour’ de Micky (segunda parte)

Ahora que Luis Miguel vuelve a estar de moda, es la mejor excusa para ir a Acapulco

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Si alguien te pregunta ¿por qué quieres ir? Contestas que es un lugar de devoción para los amantes del cantante, te pones el traje de baño, agarras la maleta y vámonos.

La primera casa que Micky compró en el puerto está en el fraccionamiento Las Brisas -en ‘el guitarrón’- donde tenía como vecinos a los Camil (“como lo viste en televisión”) y al tenor Plácido Domingo. No entré a la casa de LM, pero a la de sus vecinos sí. Una vez, mientras todos admiraban la impresionante vista de la bahía, aproveché para curiosear por la sala y me quedé helada cuando encontré fotografías de los Camil con todo el mundo, o sea, con la celebridad que me pidan. En la lista había presidentes y ex presidentes de México y Estados Unidos, la Madre Teresa de Calcuta, el Papa, Julio Iglesias, etc. Y también encontré una pared dedicada a los premios y disco de oro y platino de Micky. Les juro que estaba a punto de aplaudir o emocionarme o algo para sumarme al homenaje, pero descubrí que alguien había pegado un chicle en plena cara de una portada de Luis Miguel. Sinceramente, en ese momento pensé que la principal sospechosa del vandalismo era Erika Camil (ya saben, las mujeres son capaces de cualquier cosa cuando se desenamoran), pero ahora con la serie creo que el culpable es papá Camil. Les juro que estuve a punto de hacerme la heroína y quitarle a Micky el pegote de la cara, pero casi se rompe el vidrio y en esas épocas no estaba yo para andar pagando ni vidrios ni nada. Total, supongo que Luis Miguel ya no va a esa mansión y ‘ojos que no ven’, si te vi ni me acuerdo ¿O cómo era?

Mejor sigamos con el recorrido.

Tiempo después, Luis Miguel construyó una casa increíble -bueno, ponle que no la hizo él, pero la pagó- en la playa de Tres Vidas.

Podían haber filmado ahí La laguna Azul o Náufrago con Tom Hanks porque era una zona desierta. No había nada a la redonda, solo la casa de Micky con una gran palapa fotografiada mil veces por propios y extraños. De lado de la calle la construcción parecía una fortaleza, con un par de torres de observación, barda alta, guardias y portón gigante. Pero por la playa era una maravilla, porque la barda era baja y se veía todo.

Con un poco de suerte, podías encontrar a Luis Miguel asoleándose, o trepado en alguna palmera bajando cocos (no es broma), paseando a caballo junto al mar, comprando quesadillas en algún changarrito ambulante o leyendo el periódico. Algunas fans también cuentan que lo vieron llegar en helicóptero, pasear en jet sky y jugar voleibol con sus asistentes.

Total que aquello era una belleza, hasta que le pusieron dos edificios de departamentos de cada lado y le cayeron encima 3 mil vecinos. Luis Miguel salió huyendo tan rápido que dejó la casa puesta y mientras él cambiaba de residencia a Los Angeles, algunos listos aprovecharon la confusión y se robaron cosas. Tengo una amiga argentina -por ejemplo- que entró a la casa abandonada y salió con unas toallas y un par de copas. Dice que quería traerse -ponle robarse- otros artículos, pero quiso dejarlos para que alguna otra fan pudiera vivir la experiencia (ya sé, tengo algunas amistades medio raras). La casa sigue ahí, pero está hecha un desastre y pronto la van a tirar, así que corran a verla.

El último lugar de peregrinaje es el famoso Baby’O, donde Micky ha vivido mil historias. Personalmente, me lo encontré ahí un par de veces y lo mejor es que también me encontré una noche a Cristian Castro bailando muy animoso las rolas de Luis Miguel. Uno nunca sabe para quién trabaja.

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Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

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