El factor Figueroa: ejercicio pre-electoral

El otro día fui a andar en bici

Compartir

Pero se ve que todo el mundo pensó lo mismo, porque Reforma estaba a reventar de ciclistas, patinadores, corredores y personas que hacen aeróbics. ¿Todavía se dice aeróbics?, siento que estoy atrasada a nivel modernidad de vocabulario. Por ejemplo, había una señora de edad mediana en el límite -ponle, como yo- que corría empujando el cochecito del niño, no crean que carriola sino uno que se impulsa con las piernas. Pues ahí me tienen con el pendiente, porque entre el tumulto sentía que se iban a llevar de corbata a la pobre madre que corría toda descuadrada (seguro quedó más flaca pero chueca) y el chamaquito con las rodillas volteadas. Ultimamente me agobian los problemas del prójimo. ¿Les ha pasado?

Aclaro que lo mío no eran ganas de ejercicio, sino de paseo. Me da terror circular entre los automovilistas, entonces aprovecho cuando cierran las calles para darme vuelo. Ustedes tal vez me ven cara de valiente, pero no (para ciertas cosas, soy una gallina), desde un día que me iba a morir porque estuve a punto de partirme la madre en cuatro: la bici se frenó y yo salí volando. Me salvé, supongo que todavía no me tocaba. No porque tenga una misión que cumplir en la vida, sino porque tengo deudas ‘kármicas’ por saldar (jajaja, espero aprecien mi sinceridad).

Pero volviendo al bonito recorrido, estaba tan lleno que pedaleabas y rozabas la pierna o muslo del vecino. Yo, sin querer (lo juro) provoqué una carambola porque choqué con una señal de ésas azules tipo cono y, claro, los de atrás venían distraídos en el teléfono, no se fijaron a tiempo y ¡madres! todos al piso. Así que como Mr. Bean, dejé la pelotera atrás y seguí como si nada.

A lo que iba, es que ¡me dió mucho gusto ver tanto deportista dominguero! Aunque por las caras que traían, a lo mejor solo era ‘ejercicio pre-electoral’. O sea que no era por gusto, sino que la gente quiere estar en forma por si hay que correr cuando entre el próximo presidente.

Por cierto, me encontré a unos simpatizantes de Andrés Manuel que llevan muchos años afuera del Museo Memoria y Tolerancia. Se reúnen todos los domingos y hacen campaña de apoyo a su candidato eterno. Me caen bien porque no es el típico proselitismo frío, sino que le meten sentimiento y entonces cantan temas de Milanés, ya saben “te amo, te amo, eternamente te amo” o recitan poemas. ¿Estaré mal? No sé si es la edad o la felicidad que todo me causa risa o ternura y entonces me río o lloro por cualquier razón.

El regreso del recorrido estuvo más complicado porque había una ‘marcha’ o ‘desfile’ Otaku. Estaban tan raros y venían tan flanqueados por la policía, que no se sabía si los traían arrestados o los venían cuidando. No supe si aplaudirles o pedir justicia.

¿Te gustó esta nota? Califícala

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (4 votes, average: 3.75 out of 5)
Loading...
Compartir
mm
Periodista de espectáculos, conductora de televisión, autora del libro Calladita me veo más bonita. Conductora del segmento de espectáculos del programa Hoy en Televisa.

Sé el primero en comentar este artículo

Dejar una respuesta