El Factor Figueroa: Chilanga

Jugaré a turista para re enamorarme de ésta ciudad ¿Quien se apunta?

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Viajo tan poco -la verdad hay que decirla- que cuando hago un viaje, me dura meses. Me obsesiono y no dejo de hablar del tema. No soy de esas personas que le han dado la vuelta al mundo con gran facilidad, entonces van a los lugares, se toman fotos, regresan y ya. Yo voy, absorbo todo y me pongo loca.

Pues sepan que ahora no dejo de pensar en Japón y decidí que aplicaré aquí todo lo aprendido en el lejano oriente (para mejorar mi entorno, básicamente). Que si la comida, que si el orden, que si el minimalismo, que si la limpieza en la calle (me tienen que ver recogiendo basura por donde voy, la gente me observa con terror pero no importa), que si la amabilidad con el prójimo, que si el placer por la lectura, que si la paciencia zen.

De hecho, mi hijo y yo estamos emocionadísimos porque el próximo fin de semana acudiremos al Festival del Ramen ¿no es increíble? (Jajaja). Bueno, ponle que como su nombre lo indica, lo único que habrá en ese lugar es platos y platos de sopa para comer hasta hartarnos, pero nos hace ilusión para recordar nuestros días en Asia. Así es la vida: hay que irle sumando pequeñas cosas que te hagan feliz. Ya les daré el reporte.

Pero a lo que voy, es que estoy decidida a aprovechar lo bueno que ofrece nuestra ciudad y olvidar un poco la parte mala, que es asquerosa -la verdad hay que decirla, otra vez-. Sin ir más lejos, hace unos días apuñalaron a una mujer a media cuadra de mi casa, en pleno sábado por la mañana. Fue un robo violento que acabó muy mal. La ambulancia llegó, se llevó a la pobre víctima y no supimos más. Pasé días revisando las noticias para ver si informaban algo -recé mucho porque sobreviviera- pero nada. Nadie dijo nada.

Sí, la ciudad está hecha una mierda (iba a poner ‘despropósito, pero creo que mierda se entiende mejor). Por eso pienso rescatar lo bueno y así como tomé mil fotos en Japón de lugares, edificios, comida y museos, voy a hacer lo mismo aquí. Jugaré a la turista -aprovechando que estoy de vacaciones- para re enamorarme de esta ciudad y no entrar en pánico por la violencia y los malos manejos.

Peinaré todas las exposiciones que me encuentre, visitaré lugares que tengo olvidados o que no conozco a pesar de ser chilanga, orientaré al visitante perdido (ya saben, esos extranjeros con cara de ‘what’ y mapa en mano), usaré menos el coche, caminaré más, etc. Así que por favor, sean buenos lectores y manden ideas sobre sus tesoros capitalinos favoritos.

No es la primera vez que juego a que estoy en otra parte. Es algo que hacía mucho de niña, porque debo confesar que era una ‘Marthita’ muy vaga, curiosa, independiente y valiente. Uno de mis pasatiempos preferidos era entrar a las casa embrujadas o me ponía un espejo enorme debajo de la nariz y avanzaba en el mundo de cabeza. ¿Lo han hecho? Es fantástico.

Observando a las niñas solitas en las calles de Tokyo, recordé que yo era igual (incluido el pelito lacio y el ojo rasgado). Agarraba camino y fraternizaba con todos los maleantes de la colonia para evitar que me hicieran daño. Ya saben, a los 6 años todo es pensamiento mágico.

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3 COMENTARIOS

  1. Hola Martha,

    Ven a plaza san jacinto, visita la iglesia, el museo del Risco, la plaza de los Arcángeles, el mercado, los cuadros que se exhiben en toda san jacinto, también pasa al mercado del carmen a comer, te llevaras un buen rato, hay muchas cosas que hacer.

    Saludos…

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