El Factor Figueroa: La vida es sueño

Estoy siguiendo los pasos de Michael Jackson

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No bailo ni canto, pero ¡solo me falta tomar Propofol y vino tinto para dormir!

Ya lo dijo don Calderón, no Felipe sino el dramaturgo, “la vida es sueño y los sueños, sueños son”. Pues a ver si un día de estos no caigo por ahí.

Dios, qué mala soy para dormir en la Ciudad de México. Y digo eso, porque nada más me sacas de aquí y duermo como virgen purísima. Tal vez los míos sean problemas geográficos no de insomnio. ¿Algún lector sufre como yo?

El caso es que toda la lozanía y ‘cero ojeras’ que recuperé en las vacaciones, las he perdido en lo que va del 2017. Voy para abajo otra vez. También puede que yo sea una persona mañosa -y romántica, con uno que otro trauma-, porque cuando voy, por ejemplo, a casa de mis padres, me acuesto en la cama de mi mamá donde dormía mi papá y ¡santo remedio! Entonces sí pego el ojo y no lo abro en toda la noche, 9 o 10 horas seguiditas. En lugar de las máximo 5 o 6, habituales.

Desde que me acuerdo duermo poco, pero en los últimos años la cosa va de mal en peor. Los expertos tiene toda la razón cuando dicen que el buen sueño es reparador, porque cuando no duermo soy un diablo. Entonces hace mucho decidí auto-medicarme y acabar con el problema, pero por lo visto no he dado con el clavo (jajajaja) porque sigo igual.

Ya probé casi de todo: leche tibia, té del osito, pastillas de herbolaria, aromaterapia, Tafil, Rivotril, mota, contar hasta mil, técnicas de respiración y un aparto de sonidos relajantes maravilloso. Ya saben, campanitas, cantos budistas, lluvia, cascadas, flautas, viento, mar, grillos, que me encantaba, solo que luego me ponía nerviosa dormir en plena naturaleza y me quedaba en vigilia para estar alerta de cualquier criatura maligna.

Lo último fue una botellita de agua que descubrí en la tienda gourmet de la esquina de mi casa. En la etiqueta pone “Agua para dormir, con relajantes naturales. Drug free (eso no me gustó tanto). Sueñe responsablemente.” Eso fue lo que me convenció y me fui feliz a probarlo. Feliz y, sobre todo, responsable. ¿No es precioso?

Antes de tomarla de un solo trago, le avisé a mi hijo que tal vez me quedaría ‘zombie’ y que si no reaccionaba por favor me salvara en caso de incendio, temblor y/o emergencia.  Ya sabrán la cara de Alex, el pobre ya se imaginaba en el Semefo.

Nada, soy un hueso muy duro de roer. Me tenían que ver hablando sola, sin hablar, a medianoche. Pensando, pues: “¡ehhh, creo que ya me dormí!.. ah, no, sigo despierta…”

Eso sí, los ratos que duermo son increíbles porque sueño cosas fantásticas. A veces tienen que ver con el último pensamiento de la noche, con alguna preocupación que traigo en la cabeza o con nada, a veces son puras cosas raras pero muy divertidas.

Hace poco me soñé en la fiesta de los Golden Globes. Ví a Salma sin maquillaje y a Gael jaloneándose divino con Mónica Bellucci. Por supuesto, no les hice caso porque yo iba del brazo de Brad Pitt. ¿Así o más pacheca? Que guapura y que manera de reaparecer después del divorcio y el rollo del maltrato infantil en el avión. Esos 39 kilos que se quitó de encima le sentaron de maravilla… ¿o cuánto pesa Angelina Jolie?

Hace unos días pasaron un documental buenísimo en el canal de España acerca de los que tomamos cosas para dormir y decían que ellos –o sea, los españoles- ocupan el primer lugar en ‘drogadicción del sueño’, dos de cada 10 toman ansiolíticos o algo (mira qué chistoso, yo cuando estoy en Madrid duermo como reina). El caso es que, cuando salió el máximo especialista del Instituto del Sueño, dijo que la culpa es ¡de la vida moderna!

Que ya no son problemas neurológicos ni metabólicos, sino de malos hábitos (ay). Que no dormimos porque siempre estamos en la cama con el maldito teléfono inteligente o la computadora, contestando correos, saltando de una cosa a otra o chateando con alguien… Todo eso nos altera tanto que cuando apagas la luz y te quieres dormir, pues no puedes. Es imposible. Que al menos tienes que desconectarte a las 8 para poder dormir a las 10 en paz. Todo eso, muchachos.

Újule Julita, pues a ver si lo logro. Voy a tratar y les cuento cómo me fue. Pero esta es una prueba más de que estar pegados a la red sin control trae harta desgracia.

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3 COMENTARIOS

  1. Mi querida Marthita… dice dos comentarios arriba que con un buen cojín… que especifique ¿no?. Yo por lo pronto me tomaré un tecito de azahares compuesto que me traje de mi chilangolandia de mi corazón. Luego te cuento, cómo me fue. Besos y abrazos con pijama de ositos.

  2. Mi querida Marthita yo estaba así y descubrí que con un buen cojín se quita pruébalo te lo garantizo!!!

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